COAG denuncia que la Junta incumple la promesa que hizo a los agricultores de incluir una partida en el presupuesto de 2027 contra la crisis del cereal

Presupuestos 2027
A pesar del deseo explícito de Fernández Mañueco de “reafirmar el compromiso del Gobierno autonómico con un sector estratégico para la economía, el empleo y el medio rural”, como es el campo, la agricultura y la ganadería pierden peso en las cuentas regionales al caer a un 9,67% en 2027 desde un 14,85% en 2009
La Junta destina 739,72 millones a Agricultura, un 16,53 por ciento más que en 2025. Sin embargo, si descontamos las partidas destinadas a las nuevas competencias medioambientales adquiridas por la consejería de Joaquín Antonio Pino, el aumento es sólo del 5,83 por ciento.
Entre el 1 de enero de 2024, fecha de entrada en vigor de los presupuestos vigentes, y el 30 de septiembre de 2026, los precios en Castilla y León (IPC) han subido un 9,7 %. Y los costes de producción agropecuarios se han disparado un 6,35 % solo entre febrero y junio de este mismo año.
En la parte positiva, aumentan considerablemente las partidas destinadas a estrategias de Mujer Rural y ayudas a la incorporación y mejora de explotaciones, así como a subvencionar los seguros agrarios.

 

Valladolid, 26 de octubre de 2026

COAG denuncia que la Junta ha olvidado, sin dar ninguna explicación, la promesa que hizo a todos los agricultores y ganaderos de Castilla y León, cuando afirmó que “los presupuestos de 2027 tendrían una dotación para paliar los efectos de la crisis de los cereales” que sufre el campo de nuestra región. Analizado pormenorizadamente por COAG el Proyecto de Presupuestos de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental para 2027, tal partida no aparece por ninguna parte.

Agricultura pierde peso 

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco dijo también en la apertura de la feria agropecuaria de Salamanca, Salamaq 2026, que la Consejería de Agricultura sería una de las áreas con mayor incremento presupuestario en las cuentas autonómicas de 2027, “reafirmando así el compromiso del Gobierno autonómico con un sector estratégico para la economía, el empleo y el medio rural”.  Tampoco ha sido así del todo.

El minucioso análisis de COAG de los presupuestos de la Junta constata una enorme pérdida de peso de las partidas destinadas al campo dentro del presupuesto global.  Mientras que las cuentas de la Consejería de Agricultura suponían el 14,85% de todo el presupuesto de la Junta en el año 2009, han pasado a ser únicamente de un 9,67% en 2027. Por tanto, el sector primario pierde peso en las políticas de la Junta de Castilla y León, a pesar de que digan lo contrario sus mandatarios.

El presupuesto destinado a la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, excluida la PAC, es de 739,72 millones de euros, lo que supone un incremento de 16,53 por ciento sobre el periodo 2024-2027. El análisis de COAG también constata que el presupuesto de la Consejería de Agricultura crece el mencionado 16,53 por ciento, aunque la partida de la PAC no varía. Y aunque este aumento es mayor que el crecimiento del presupuesto global del Ejecutivo autonómico, 13,11 por ciento, excluidos los fondos de la PAC, Agricultura solo absorbe el 4,49 por ciento del presupuesto total de la Junta.

Nuevas competencias

Además, el aumento sería solo de un 5,83 por ciento si nos ceñimos a lo puramente agropecuario, en tanto que el resto del crecimiento de la Consejería hasta alcanzar el antes mencionado 16,53 por ciento, se debe a las nuevas competencias asumidas por el departamento de Joaquín Antonio Pino, ahora también competente en materias antes incluidas en Medio Ambiente.

Las nuevas partidas que se incluyen en las cuentas agrarias para el próximo año son las relativas al Plan de Ganadería extensiva, al Plan de ovino-caprino, Mejora de Sanidad (aplicación de un programa sanitario común), Universidad de Valladolid (desarrollo de Másteres), y el fondo de Compensación frente a normas comúnmente gravosas.

Se producen caídas presupuestarias en los fondos de algunas partidas agroambientales y aumentan las dedicadas a estrategia de la Mujer Rural; medida de cooperación para la sucesión en explotaciones; apoyo a criadores de asociaciones de ganado; subvenciones a entidades locales para mejora de infraestructuras y construcción de mangas, lazaretos, etc.

Partidas que crecen

Por otra parte, aumenta considerablemente en volumen de gasto el apoyo a la transformación y comercialización de productos; apoyo a la suscripción de seguros agrarios; compensación de sacrificios obligatorios en ganadería; ayudas a incorporación y mejora de explotaciones;  apoyos al ITACyL por diferentes vías (investigación, cofinanciación FEADER, etc.) y apoyo al instrumento financiero  destinado a aportar garantías a la concesión de préstamos y facilitarlos (principalmente a jóvenes y modernización de explotaciones).

En definitiva, el presupuesto destinado a la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, excluida la PAC, tiene un aumento de un 5,83 por ciento si nos ceñimos a lo puramente agropecuario, en tanto que el resto del crecimiento de la Consejería hasta alcanzar el antes mencionado 16,53 por ciento se debe a las nuevas competencias en materias antes incluidas en Medio Ambiente asumidas ahora por el departamento de Joaquín Antonio Pino.

Subidas del IPC y de los costes de producción superiores a la del presupuesto para agricultura

Por otra parte, conviene tener en cuenta que, entre el 1 de enero de 2024, fecha de entrada en vigor de los presupuestos actualmente vigentes y sobre los que se ha realizado la comparativa, y el 30 de septiembre de 2026 (último dato oficial publicado), los precios en Castilla y León (IPC) han subido un 9,7 %. Por su parte, los costes de producción agropecuarios se han disparado un 6,35 % solo entre febrero y junio de este mismo año, según el índice de precios pagados por los agricultores que publica en Ministerio de Agricultura.

A pesar de que la Junta saque pecho al anunciar una subida presupuestaria, esta no es tal si contemplamos la subida del IPC y de los costes de producción en el campo.