COAG denuncia que la marginación por parte del Gobierno al sector apícola en las ayudas contra la crisis de la guerra puede acabar con un tercio de las colmenas de Castilla y León

apicultor

El sector, que sufre la mayor crisis de los últimos años, productiva por el cambio climático y de precios por un mercado contaminado por mieles de ínfima calidad, tendrá que afrontar ahora, sin el paraguas gubernamental, el incremento del precio de los insumos provocado por la guerra de Irán.

La apicultura lleva en Castilla y León al menos dos años con las nuevas incorporaciones congeladas y el goteo de abandonos no cesa.
COAG presume que la debacle se va a centrar en las explotaciones más profesionalizadas porque son las que más han invertido, las que más se juegan y a las que más daño va a hacer la subida del precio de los insumos: gasóleo, comida para las abejas, maquinaria y electricidad en las naves de extracción

 

Valladolid, 27 de marzo de 2026

COAG lamenta profundamente el desprecio propinado al sector apícola por parte del Gobierno español, al dejarlo fuera de las ayudas que pretenden paliar el efecto nocivo que va a ocasionar al campo la crisis en Oriente Medio, al disparar el precio de los insumos agrícolas.

COAG denuncia que el Gobierno, además, reincide al marginar a la apicultura en el Real Decreto-ley 7/2026 contra el impacto de la crisis de Oriente Medio, que fue convalidado ayer en el Congreso: en similares medidas tomadas en 2022 contra los daños al sector agrícola provocados por la guerra de Ucrania, también despreció a los apicultores profesionales.

Crisis

La exclusión es doblemente sangrante porque, en Castilla y León, el sector sufre un momento crítico de tal envergadura que según cálculos de COAG, al menos un 30 por ciento de las explotaciones apícolas profesionales de la región no va a poder soportar el más mínimo aumento del precio de los insumos, e irremisiblemente, se verán obligadas a abandonar la actividad apícola.

Efectivamente, el sector apícola de Castilla y León atraviesa hoy una crisis inédita en los últimos años. Es, además, la crisis perfecta: una caída productiva acompañada de una caída de precios. El cambio climático ha castigado a los apicultores con más saña que a otras producciones. El último año, las lluvias excesivas y los rigores del calor diezmaron la cabaña apícola sin clemencia. La mortandad de las abejas se disparó al 50 por ciento; las colmenas medias por explotación se redujeron en idéntica proporción: de 800 pasaron a 400. Y como consecuencia lógica, la caída productiva fue considerable. Santiago Canete, presidente de la cooperativa apícola Reina Quilama, cuenta que “la producción media de la cooperativa es de 1,5 millones de kilos de miel año, pues bien, en 2025 bajamos a 500.000 kilos”.

Importaciones

En el otro extremo del ciclo económico de la apicultura está un mercado distorsionado por mieles de exportación de ínfima calidad, o por mieles chinas sin ningún control que empujan a la baja a los precios de la miel española por su manifiestamente desleal competencia. Hoy, producir un kilo de miel cuesta a los apicultores 4 euros, y venderlo por encima de los 3,5 euros es prácticamente un milagro.

Abandono

¿De qué viven entre tanto los apicultores? De sus ahorros. El sector lleva al menos dos años con las incorporaciones de jóvenes congeladas, y el goteo de abandonos cae sobre ellos igual que una gota malaya.  Santiago Canete dice que en su cooperativa puede haber habido un 10 por ciento de abandonos en el último año.

Todo esto sucedía antes de la guerra de Irán.  El conflicto bélico ha disparado ahora el precio de los insumos que necesitan para producir miel los apicultores profesionales: gasóleo, piensos, maquinaria y electricidad en las naves de extracción. El sector ha entrado ya en una zona de emergencia económica.

Sobrecoste productivo

COAG, que cuenta entre su afiliación con un gran número de apicultores, ha chequeado al sector y ha constatado que, al menos un tercio de las explotaciones apícolas profesionales que hoy existen Castilla y León, se encuentran en grave riesgo de desaparición. Tan críticas andan dichas explotaciones que el sobrecoste productivo que ocasionará la guerra las puede echar de la actividad. Según cálculos de COAG, la debacle se va a centrar sobre todo en las explotaciones más profesionalizadas porque son las que más han invertido, las que más van a perder, las que más se juegan y a las que más daño va a hacer la subida del precio de los insumos por el cierre de las rutas petroleras.

En Castilla y León hay censadas 447.000 colmenas. Si bien es la región con mayor número de explotaciones apícolas de España, unas 5.850, solo el 11% de ellas son profesionales. Pero los profesionales, según datos del MAPA, cuentan con el 80 por ciento de las colmenas.