COAG exige a la UE que el bloqueo y las inspecciones sanitarias se extiendan a todas las carnes procedentes de países del Mercosur (Argentina, Uruguay y Paraguay)

Ganadería - Vacas

Tras el veto a las importaciones cárnicas de Brasil, aprobado el pasado 3 de septiembre

El refuerzo de las inspecciones para detectar deficiencias en materia de trazabilidad, sanidad, deforestación y uso de promotores de crecimiento, deben aplicarse no sólo a nivel documental, sino de forma real y efectiva a cada partida importada.
Consideramos inadmisible el doble rasero de la Comisión Europea: a los ganaderos y ganaderas de la UE se nos persigue con un celo burocrático inflexible mientras que a las multinacionales importadoras se les permite operar durante meses, a sabiendas de la incapacidad de garantizar el cumplimiento de la normativa europea de sus proveedores brasileños.
Desde COAG recordamos que ya exigimos formalmente en julio la activación de las cláusulas de salvaguardia ante el desplome de las lonjas españolas provocado por las importaciones de carne sin control.

 

 

Madrid, 7 de septiembre de 2026

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) califica como un «acto de justicia tardío pero insuficiente» la entrada en vigor, el pasado 3 de septiembre, del veto a la importación de carnes (vacuno y ave) procedentes de Brasil por la incapacidad de garantizar que cumplen la prohibición de la UE de utilizar medicamentos antimicrobianos para fomentar el crecimiento y aumentar el rendimiento y de antimicrobianos reservados para el tratamiento de determinadas infecciones en las personas.

“Esta suspensión del listado de países autorizados nos demuestra que las denuncias del sector ganadero eran ciertas. El mercado europeo ha estado expuesto a importaciones que no garantizan el cumplimiento de la normativa higiénico-sanitaria exigida a los productores comunitarios por fallos en la trazabilidad, tal y como reconoce la auditoría publicada por la Comisión Europea el pasado mes de febrero”, ha subrayado Joaquín Gargallo, responsable de vacuno de carne de COAG. A esto también se sumarían, tal y como recoge la investigación realizada por la organización irlandesa IFA, graves diferencias en materia de bienestar animal y medio ambiente en el modelo de cría y engorde de ganado de las granjas brasileñas con relación a las europeas.

Asimetría en los controles

Desde COAG denunciamos la desproporcionada asimetría en la aplicación de los controles. Cualquier ganadería española o europea debe responder de inmediato a cualquier requerimiento en materia de trazabilidad, sanidad y bienestar animal. Sin embargo, Bruselas ha retrasado meses la aplicación de la misma normativa hacia el contingente del bloque de Mercosur.

Por ello, exigimos que esta medida de bloqueo e inspección sanitaria no se limite únicamente a Brasil, sino que se extienda sin excepciones a todo el contingente y a todos los países del bloque de Mercosur (Argentina, Uruguay y Paraguay). La aplicación de inspecciones para detectar deficiencias en materia de trazabilidad, sanidad, deforestación y uso de promotores de crecimiento, deben aplicarse no solo a nivel documental, sino de forma real y efectiva a cada partida importada.

Desde COAG recordamos que nuestra organización ya exigió formalmente en julio al Ministerio de Agricultura la activación inmediata de las cláusulas de salvaguardia contempladas en el Reglamento de Ejecución del acuerdo. Las importaciones de carne bajo condiciones arancelarias preferenciales han provocado un hundimiento injustificado de las cotizaciones en las principales lonjas españolas, trasladando la presión económica a las explotaciones familiares de vacuno de carne. Los resultados de la auditoría de la Comisión confirman que la competencia desleal de la carne brasileña estaba basada no solo en dumping económico, sino también en un grave dumping normativo.

Rechazo frontal a los acuerdos de libre comercio sin reciprocidad

Desde COAG reiteramos nuestra posición de rechazo hacia el modelo de acuerdos de libre comercio como el UE-Mercosur sin unas reglas claras y absoluta transparencia. Consideramos irresponsable abrir las puertas del mercado comunitario a competidores de terceros países sin la previa consolidación de «cláusulas espejo» reales, exigibles y vinculantes que impongan el cumplimiento exacto de idénticos estándares ambientales, sociales, de bienestar animal y de prohibición de biocidas y hormonas que se exigen en la UE.

No podemos tolerar que se utilice a la ganadería y agricultura europea como moneda de cambio en acuerdos comerciales opacos para favorecer a otros sectores industriales. Exigimos reglas de juego claras y reciprocidad absoluta: lo que no se puede usar ni producir en Europa, no debería entrar en Europa bajo ninguna etiqueta ni resquicio legal.

Además, desde COAG denunciamos que este acuerdo carece de la debida legitimidad y respaldo democrático en el Parlamento Europeo, habiendo sido impuesto de espaldas a los representantes de la ciudadanía y a los propios productores que sostienen el medio rural. Asimismo, el periodo transitorio establecido ha sido utilizado de forma abusiva por los grandes operadores e importadores, que han acelerado la entrada de carne hacia el mercado europeo antes de la entrada en vigor de los controles más estrictos. Este comportamiento oportunista ha distorsionado de forma grave las lonjas y pone de manifiesto la urgencia de paralizar definitivamente un tratado que vulnera la soberanía alimentaria de la Unión Europea. “No nos podemos permitir la pérdida de ninguna ganadería en nuestro territorio por la competencia desleal”, ha apostillado Gargallo.