El primer borrador del Plan Estratégico para el sector lácteo dibuja un «modelo uberizado»: granjas sin ganaderos gestionadas a distancia por fondos buitre

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Ante el inicio del debate en el seno de la interprofesional láctea (INLAC) para diseñar el Plan Estratégico del sector, COAG ha hecho público un documento con 10 propuestas para frenar la expulsión de ganaderos y ganaderas antes de que el modelo quede en manos de multinacionales y capital especulativo.
«Tenemos que evitar que la próxima vaca gallega o cántabra tenga sus dueños en la planta 58 de cualquier rascacielos de Nueva York. Nos jugamos nuestra soberanía alimentaria y el futuro de nuestros pueblos», advierte Isabel Vilalba, responsable del sector lácteo de la Comisión Ejecutiva de COAG.

 

Madrid, 17 de julio de 2026

En apenas 12 meses, 530 granjas de leche se han visto obligadas a echar el cierre, 1,5 cada día.  Es el dato que enciende las alarmas de COAG justo cuando arranca el debate para diseñar el Plan Estratégico del Sector Lácteo del Estado español: si el primer borrador del documento no cambia de rumbo, en pocos años el sector lácteo español dejará de tener ganaderos y ganaderas al frente para pasar a ser un modelo «uberizado», gestionado a distancia por fondos de inversión y grandes corporaciones multinacionales.

Ante ello, el sector de vacuno de leche de COAG ha hecho público un documento con diez propuestas para el diseño de ese Plan Estratégico, que ya ha compartido con el resto de las organizaciones miembros de INLAC, la interprofesional láctea. Es precisamente INLAC quien ha encargado a la Universidad de Santiago de Compostela la elaboración de ese primer borrador, un texto, que avisa COAG, dibuja un futuro de granjas sin ganaderos/as y que debe corregirse ya para poner la vertiente social del sector en el centro y no sólo las cifras de producción.

Un sector que se vacía mientras la leche llega igual a los lineales

Los últimos datos oficiales confirman la sangría. Según las declaraciones de entregas de leche cruda que recopila el FEGA, en mayo de 2026 había 8.578 productores activos en España, frente a los 9.104 registrados un año antes: un 5,8% menos en solo doce meses. La caída no es puntual ni geográficamente aislada: Galicia, la principal CC.AA. productora, perdió 301 explotaciones en los últimos doce meses, y también se registraron descensos relevantes en Asturias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña y Andalucía.

El pulso del vacuno de leche es todavía más elocuente: desde abril de 2025 desaparecen 1,5 granjas de vacuno de leche cada día en España, hasta dejar el censo en apenas 8.600 explotaciones, 530 menos que un año antes. El sobrecoste que ya no pueden absorber estas ganaderías ronda los 6 céntimos por litro, disparado por la factura energética, que se ha encarecido en torno a un 30%, y por la alimentación animal.

Y el desplome no se debe a que se produzca menos leche: mientras las granjas cierran, la producción nacional crece. Pero el precio pagado en origen no acompaña esa realidad.  El precio medio nacional cayó de 0,502 €/litro en mayo de 2025 a 0,477 €/litro en mayo de 2026, con caídas todavía más pronunciadas en zonas como Galicia.

De la ganadería con nombre y apellidos a la «uberización» del campo

Para COAG, estas cifras no son solo un problema de rentabilidad: son el síntoma de un cambio de modelo que avanza silenciosamente. La organización advierte de un proceso de «uberización» del sector lácteo, en el que la persona ganadera —hasta ahora profesional autónoma, dueña de sus animales, su tierra y sus decisiones— corre el riesgo de convertirse en una simple ejecutora de instrucciones ajenas: mano de obra subcontratada dentro de macroestructuras productivas controladas por capital financiero, fondos buitre y multinacionales de la alimentación, con la sede de decisión cada vez más lejos del establo y del territorio.

Es el mismo patrón que ya se ha visto en otros sectores económicos: la plataforma o el gran operador fija las condiciones, concentra el valor y traslada el riesgo hacia abajo, mientras quien produce pierde capacidad real de negociar y de decidir sobre su propio trabajo. Aplicado al campo, ese modelo significa explotaciones cada vez más grandes, más endeudadas y más dependientes de terceros, y un vaciamiento paralelo del medio rural: menos población, menos actividad económica local y menos relevo generacional.

«No se trata de si España va a seguir produciendo leche. Se trata de quién la va a producir y en qué condiciones: si serán ganaderos y ganaderas con capacidad real de decidir sobre su vida y su trabajo, o si serán simples piezas operativas de estructuras dirigidas desde fuera del territorio, con la rentabilidad fluyendo hacia fondos que no viven ni pisan el campo español», advierte Vilalba.

Las propuestas de COAG: poner a las personas en el centro

Frente a este horizonte, COAG plantea un Plan Estratégico que no se limite a maximizar litros, sino que ponga en el centro la continuidad de un tejido ganadero profesional, autónomo y vinculado al territorio. Entre sus principales propuestas:

  • Rentas dignas y precios que cubran los costes reales de producción, con estudios de costes independientes como referencia obligada en la negociación, contratos tipo sectoriales vinculados a esos costes y herramientas ágiles para perseguir prácticas abusivas y de cartel.
  • Blindaje normativo frente a las «ofertas de mala fe»: contratos que cumplen el requisito formal de duración mínima, pero incluyen cláusulas que empeoran significativamente las condiciones de las granjas para forzarlas a renunciar a la estabilidad a medio plazo.
  • Una estrategia de cadena completa, no solo de producción: más valor añadido, presencia reforzada en el mercado interno y un etiquetado de origen europeo que permita a la ciudadanía elegir productos de cercanía frente a los lácteos importados.
  • Freno a la burocracia que no aporta seguridad alimentaria pero sí asfixia a las explotaciones de menor tamaño frente a las exigencias comerciales de terceros países.
  • Servicios de sustitución colectivos y públicos que permitan a ganaderos y ganaderas coger vacaciones, tener bajas por enfermedad o disfrutar de permisos de maternidad y paternidad sin tener que hipotecar su autonomía ni endeudarse para crecer.
  • Reducción de la dependencia de insumos externos y del petróleo, apostando por la electrificación, el autoabastecimiento energético, la economía circular y los circuitos cortos como colchón frente a las crisis globales.
  • Cuestionamiento del modelo que obliga a crecer o a endeudarse para sobrevivir, en línea con estudios que sitúan a las explotaciones de menor dimensión y mayor diversificación como las que realmente logran incorporar a personas jóvenes al sector.
El aviso a navegantes

COAG lanza un mensaje claro de cara al debate sobre el futuro Plan Estratégico: cada explotación familiar que cierra sus puertas no es solo una cifra más en las estadísticas del FEGA. Es un hueco que, tarde o temprano, alguien va a ocupar. Y la pregunta que la organización pone sobre la mesa es si ese hueco lo llenará una nueva generación de ganaderos y ganaderas con capacidad de decidir sobre su propio proyecto de vida, o si lo hará el próximo fondo de inversión con vocación de convertir el campo español en una pieza más de su cartera.