Seguridad Social Alimentaria

alimentos

Por Lorenzo Rivera, Coordinador de COAG Castilla y León.

Somos conscientes de que, hasta ahora, no ha funcionado la cadena alimentaria dada su configuración predominante y mayoritariamente controlada por el oligopolio de la distribución comercial. Ni siquiera con la Ley de la Cadena Alimentaria se ha sido capaz de favorecer a los productores de alimentos, con precios justos para vivir dignamente de su actividad. Es evidente que así no podemos continuar, y que algo habrá que hacer para transformar el sistema.

Propuesta de COAG

Desde COAG defendemos, entre otras opciones, la instauración de la Seguridad Social Alimentaria (SSA), un sistema análogo a la Seguridad Social Médica, que debe proteger y potenciar el modelo social de agricultura y ganadería y, a la vez, asegurar el derecho a una alimentación adecuada por parte de toda la población.

En definitiva, el objetivo es que todo el mundo pueda alimentarse de forma saludable y sostenible. Y que quienes producen esos alimentos, los transforman y los distribuyen vivan dignamente de su actividad.

Este concepto ya está en los debates de nuestra organización, COAG, y aunque surgió en Francia, es un modelo trasladable a cualquier parte del mundo.

Mejora de la salud; ahorro para el sistema sanitario

El sistema de salud español es un ejemplo de solidaridad y de eficacia, y aunque haya aspectos que mejorar, a pesar de todo, es de lo mejor que hay hoy en día. ¿Por qué con la alimentación no debe hacerse lo mismo? Una buena alimentación es la base para prevenir y evitar muchas enfermedades y para gozar de una buena salud. Por lo que también se evitarían estancias y consultas en el sistema de salud y un ahorro económico considerable para la administración.

Comencemos por los niños y niñas

Ese modelo debería comenzar por los niños y niñas. Educarlos desde los colegios para que tengan y valoren una buena alimentación.

Prevenir la obesidad infantil y juvenil es algo absolutamente necesario. Cuatro de cada diez niños y niñas tienen exceso de peso en nuestro país; la obesidad se ha duplicado en niños, niñas y adolescentes en los últimos 20 años; en mayores de 18 años, el 37% tiene sobrepeso y el 16% tiene obesidad. Todo esto se traducirá en que tendrán problemas médicos de tipo ortopédico, pulmonar, digestivo, neurológico y endocrino. Además de problemas metabólicos, diabetes, presión sanguínea, etcétera.

Por nuestra parte, producimos alimentos sanos y saludables con garantías de calidad aquí en Castilla y León y en todo el país, como se nos exige en la Unión Europea.

Cuidado con lo que llega a nuestras mesas…

Y digo esto porque no sucede lo mismo en todas las partes. Ahí están las alertas detectadas por el RASFF (Sistema de Alerta Rápida de Comidas y Piensos con riesgos para la salud pública, por sus siglas en inglés) en los registros de productos procedentes de los países del bloque sudamericano Mercosur.

Este sistema detectó 83 notificaciones de alerta alimentaria de enero a abril, o sea, en solo cuatro meses: presencia de aflatoxina, salmonella en carne de pollo, presencia de organismos modificados genéticamente no autorizados, alertas en piensos o progesterona en carne bovina.

En fin, un buen rosario de agentes extraños. Y eso que acaba de empezar el acuerdo con Mercosur. Y eso, además, que sólo se inspecciona el 0,0082% de todo lo que entra en la UE. Imaginaos si se inspeccionara todo: serían más de un millón de casos potenciales no detectados.

¿Se imaginan lo que nos estamos comiendo sin saberlo?

 

Publicación del artículo en «Mundo Agrario», suplemento de El Mundo de Castilla y León, del lunes 18 de mayo de 2026: