“Intento evitar todo lo que contamine. Cada uno de nosotros tiene que cuidar su pequeño cachito”
TEXTO y FOTO: JOSÉ CARLOS BLANCO.
A la ganadería se puede llegar por muchos caminos, pero el camino por el que llegó Eva Tocino, no es el más común. Llegó a la ganadería tras estudiar Arquitectura, que no es, académicamente hablando, la formación previa requerida para gestionar una explotación bovina. Aunque debería serlo, dada la exquisita calidad de la carne que sale de su granja (una epifanía) y del cariño y la eficiencia con que la gestiona. En pleno ejercicio de su profesión de arquitecta técnica, Eva sintió una llamada. No fue la llamada de Dios a pesar de que su pueblo parece que tiene nombre de santo: San Muñoz. Fue la llamada de la tierra, de lo rural, del pueblo de toda la vida, donde las cosas se hacen con tranquilidad, sencillez y aire fresco.
El santuario ideal para hacer ternera con ternura que es lo que hace Eva. No es un milagro: es tesón, perseverancia y paciencia, virtudes que atesora esta ganadera salmantina. No podía ser un milagro porque además el pueblo no es verdad que tenga nombre de santo. El san es apócope de Sancho, antiguo nombre del pueblo: Sancho Muñoz. Aquí lo único divino son los chuletones de las vacas de Eva Tocino.
Pregunta: El alcalde de Amsterdan (Países Bajos) ha prohibido la publicidad de la carne. Pretende evitar que se normalice su consumo. ¿Terminarán prohibiendo la carne?
Respuesta: Y ¿qué hacemos, comemos carne vegetal? Será difícil que lleguen a prohibirla. Sí es verdad que la carne tiene muchos enemigos y si es verdad que a la gente, cada vez le preocupa más lo que come. La carne es una parte muy esencial de la alimentación. Las dietas veganas, que a mí me parecen perfectamente respetables, requieren mucho control de la alimentación y mucho equilibrio. Yo lo que creo es que es muy importante que la gente cuente con más información ya desde la escuela, como defiende COAG. De todas formas, no es lo mismo comer la carne que nosotros hacemos que otros tipos de carne. Nosotros hacemos carne ecológica en extensivo, no es lo mismo que comer carne industrializada donde los animales no comen hierba, no ven el sol, etcétera. No tienen la misma calidad una que otra carne. No es justo que nos criminalicen a todos por igual.
«Creo es que es muy importante que la gente cuente con más información ya desde la escuela, como defiende COAG»
P: Las ganaderas y los ganaderos son diana: los ataca el lobo, los ministros (Alberto Garzón), los ecologistas, los animalistas… los acusan de causar el efecto invernadero, de deforestación, de romper la biodiversidad… ¿los ganaderos son héroes para resistir a tanto envite?
R: No entiendo esos ataques contra nosotros. Pueden contaminar las deyecciones de las vacas pero ¿de verdad contaminan más que otras cosas? Por qué no dicen lo que contamina los aviones, los barcos. Los coches. por muy eléctricos que sean, también necesitan energía para recargar las baterías, los achatarramientos. ¿Cuánto contamina un avión que vuela desde Madrid a Bilbao? Yo dudo mucho de que nosotros contaminemos más que todo eso. Además, el campo tiene mucha fijación de carbono.
P: Parece que se valora poco la carne, y eso que gracias a la carne, a su proteina, el hombre pasó de mono a humano. Pero el consumo cae vertiginosamente: de 90 a 60 kilos per capita en los últimos 20 años y estaremos en 30 kilos en 2035. ¿Que futuro se puede augurar a su oficio?.
R: Sí , la verdad es que se está complicando todo, por todos los lados, de una manera brutal. Además, también influyen los precios de la carne que no paran de subir. Nosotros nos centramos en nuestro modo de producción totalmente ecológico. Nosotros, por lo menos, queremos hacer las cosas diferentes. Intentamos cuidar el medio ambiente, cuidar nuestro suelo que es lo que alimenta a nuestro ganado y contaminar lo menos posible. Es mi forma de verlo. Yo no utilizo ningún insumo químico, ni fertilizantes químicos, ni herbicidas. Intento evitar todo lo que contamine porque al final todos dejamos una huella en el mundo a los que vienen detrás, que no sé qué va a ser de ellos tal como están las cosas. Cada uno de nosotros tenemos que cuidar nuestro pequeño cachito.
«Nosotros nos centramos en nuestro modo de producción totalmente ecológico. Intentamos cuidar el medio ambiente, cuidar nuestro suelo que es lo que alimenta a nuestro ganado y contaminar lo menos posible»
P: Producir carne ecológica parece hermoso. Es como hacer ternera con ternura, ¿no? ¿Como es su experiencia en este sentido?
R: Comencé en la ganadería hace diez años y quería darle la vuelta un poco a la producción. Yo buscaba que mi ganadería fuera rentable y sostenible, que no fuera la ganadería convencional que aquí no ha funcionado bien. Comencé a estudiar las posibilidades y al ver las opciones llegué a la conclusión de que había que certificar en ecológico, tanto la ganadería como los forrajes, pues también los producimos y así cerramos el círculo. De esta manera hacemos una carne de calidad. Los animales no han comido más que pasto y los cereales que aportamos, que son ecológicos también
P: ¿Qué le empujó a meterse en este jardín?
R: La idea era vivir en un pueblo. yo estudié arquitectura técnica y en aquella época la construcción vivía una enorme crisis; nos pagaban muy poco; no estaba remunerada la enorme responsabilidad que teníamos. Dejé mi empresa y me vine al pueblo, San Muñoz, Salamanca y aquí estuve un año dándole vueltas a la cabeza. Un señor de aquí se jubiló y aproveché para comprarle sus vacas y alquilar sus tierras. Los primeros años fueron muy duros. No tenía independencia económica. Vivía con mis padres. No podía ni salir a cenar con mis amigos. Tenía que trabajar paralelamente en otras cosas para salir adelante, pero bueno ya estoy sacando la cabeza del hoyo. Mucha gente piensa que esto es un fracaso. Mis abuelos cuando compré las vacas no entendían que después de haber estudiado me metiera a ganadera pero es que aquí soy feliz: trabajo para mí. Me organizo mis horarios. Yo he tenido un bebé y he podido disfrutarlo gracias a vivir en el pueblo. En otro trabajo, en otro sitio me pasaría la vida yendo y viniendo a la guardería.
«Mis abuelos no entendían que después de haber estudiado me metiera a ganadera; pero es que aquí soy feliz, trabajo para mí, me organizo mis horarios»
P: ¿Ha merecido la pena?
R: Si, sí, ha merecido la pena el esfuerzo. A mí, ir al campo me alegra la vida. Yo no podría trabajar en ninguna oficina. Sí, diluvia y hace frío muchos días, es verdad, pero cuando estaba en la construcción estaba igual y la satisfacción no es ni mucho menos la misma.
P: Un 48 por ciento de los ganaderos dice que no encuentra relevo. ¿Por qué nadie quiere ser ganadero?
R: Bueno nadie quiere ser ganadero, nadie quiere ser electricista, nadie quiere ser fontanero, ni albañil. No sé, quizás nos estamos volviendo demasiado vagos. En todas las profesiones hay un problema con el relevo. Luego está el tener que vivir en un pueblo, porque mucha gente piensa que eso es un fracaso.
«En todas las profesiones hay un problema con el relevo. Luego está el tener que vivir en un pueblo, porque mucha gente piensa que eso es un fracaso»
P: El relevo natural del campo serían los jóvenes de entre 30 a 40 años, o sea, los milenials. Usted es milenial. Dicen que es la generación cansada, la generación de cristal. No quieren ser jefes, no quieren responsabilidades, necesitan mucho ocio, y crean corrientes como la quiet ambition, o sea, la ambición tranquila. ¿Ve a los milenials como ganaderos?
R: No. Además, hay que tener en cuenta que para ser ganadero o agricultor, antes hay que ser empresario. Hay que ser muy proactivo. No puedes decir: hoy no me apetece trabajar. Mi marido es apicultor y puede dejar las colmenas arregladas y tomarse una semana de vacaciones. Pero yo, ganadera, no puedo, pero eso ya lo sabía cuando me metí en esto. Mira, puedo estar estresada pero este estrés es muy distinto al estrés de una ciudad.
P: En este proceso en el que ha tenido que trabajar como jabata para salir adelante. ¿le ha determinado ser mujer?
R: Creo que un hombre quizás lo determinado ser mujer? hubiera tenido más fácil, probablemente. A mí, al ser mujer, mucha gente me ve diferente. Cuando me compré el tractor mucha gente me decía pero dónde vas con eso: pues dónde voy a ir. Tengo dos manos. Aprenderé a conducirlo. Yo no tengo la fuerza de un hombre pero no importa, si tengo que echar dos viajes para llevar un saco, pues los echo y ya está. Pero he tenido suerte. Tengo muchos amigos y mucha gente me ha ayudado. Gracias a eso puedo decir que el hecho de ser mujer no ha sido un gran problema para mí.
«Cuando me compré el tractor mucha gente me decía pero dónde vas con eso: pues dónde voy a ir. Tengo dos manos, aprenderé a conducirlo. Yo no tengo la fuerza de un hombre pero no importa, si tengo que echar dos viajes para llevar un saco, pues los echo»
P: ¿Supongo que sigue usted las informaciones de los actos de protesta que están celebrando los agricultores contra el acuerdo de Mercosur y los recortes de la futura PAC. ¿Que opinión le merece? ¿Le afectará Mercosur?
R: Claro que nos afecta. Hacemos una carne de gran calidad en España, no solo la ecológica, y evidentemente puede resentirse el mercado como consecuencia de una competencia desleal. Salamanca exporta mucho y vamos a perder capacidad de venta. La carne del otro lado del océano es de dudosa calidad. No tienen las mismas normas que tenemos nosotros a la hora de producir; no tienen los mismos controles sanitarios y se vende más barata porque los medios de producción, por ejemplo su mano de obra, es mucho más barato. Y tendrán que cruzar el charco para exportarla y van a contaminar un montón. Además, afectará a los cereales y a la alimentación de nuestro ganado.



