El calor hunde la producción de cereal y el precio del abono la remata: un 35 por ciento menos. COAG plantea nueve soluciones para salvar al sector

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COAG calcula que el consumo de fertilizantes ha caído en Castilla y León un 20 por ciento dado su disparatado precio, empujado por la guerra de Irán
COAG exige ayudas directas del Gobierno y de la Junta para racionalizar el precio del gasóleo, los fertilizantes y demás insumos. Estas medidas deben incluir a los apicultores que fueron marginados por el Gobierno central en el paquete de medidas
COAG demanda que las ayudas del Gobierno se prorroguen más allá del 30 de junio; que se regulen y controlen la importación del cereal que entra en España, y que los agricultores hagamos lo único que está en nuestras manos: diversificar los cultivos

 

Valladolid, 10 de junio de 2026

Uno de los efectos más perversos del cambio climático es que desordena desmesuradamente los eventos meteorológicos. Las lluvias del inicio de la sementera del cereal y los posteriores calores de mayo y junio, propios por su rigurosidad de julio o agosto, aceleraron la maduración del cultivo y hundieron los rendimientos.

A este escenario poco propicio para la fertilidad del grano, se une otro lastre que agrava la mala cosecha: al dispararse los precios de los fertilizantes empujados por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, muchos agricultores han reducido, o incluso eliminado, la habitual cantidad de abono con la pretensión de no incurrir en pérdidas. No hay datos específicos todavía, pero COAG calcula que el consumo de fertilizantes habrá caído en Castilla y León un 20 por ciento en relación con otras campañas.

Datos

La conclusión es que la caída productiva del principal cultivo de Castilla y León puede situarse esta campaña, según el estudio de COAG, en un 34,4 por ciento frente a 2025; en un 16,6 por ciento frente a la media de los últimos 6 años, y en un 12 por ciento frente a la media de los últimos 10 años.  O sea, 5.522.555 de toneladas en 2026 frente a los 8.417.242 de toneladas de 2025.

 

Por provincias, se hunden especialmente Soria, Segovia y León. En menor medida, pero con reducciones también importantes, Ávila, Palencia y Valladolid. Aguantan mejor el tirón Zamora, Burgos y Salamanca.

Medidas

Lorenzo Rivera, coordinador de COAG lamenta que “posiblemente quedemos por debajo de la producción media de Castilla y León, que es de 3.000 kilos por hectárea. Son necesarias varias medidas para atajar el problema de los cereales en Castilla y León”. Entre esas medidas estarían las siguientes:

  • COAG exige ayudas directas no solo del Gobierno, también de la Junta, para racionalizar el precio del gasóleo, de los fertilizantes y demás insumos. Estas medidas deben incluir, a los apicultores, que han sido excluidos por el Gobierno de las anteriores medidas de gracia.
  • COAG plantea también que las ayudas del Gobierno se han de prorrogar más allá del 30 de junio.
  • COAG exige que sean reguladas y controladas las importaciones del cereal que entra en España, tanto las cantidades como las fechas de entrada. Hay que evitar que esas partidas coincidan con la salida al mercado de nuestra producción para que estrangulen los precios del grano español. Unas importaciones sin contingentes destruyen nuestra producción local a cambio de nada. Y además, sin aranceles. España es el país más perjudicado.
  • COAG estima que los agricultores lo único que podemos hacer es planificar nuestras siembras: reducir las hectáreas de cereal para ahorrar costes de producción y diversificar los cultivos hacia colza, girasol, leguminosas, barbechos, etcétera. Y sin olvidar que esto puede conllevar un elevado riesgo de desestabilizar esas producciones y, en último término, comprometer su rentabilidad.
  • COAG pide a la Unión Europea que garantice la estabilidad del sector agrario frente a los elevados costes de los fertilizantes. Se hizo con las compras de gas por el conflicto en Ucrania y ahora sería más necesario por la guerra de Irán.
  • COAG asegura que sin fertilizantes corremos el riesgo de perder producción y soberanía alimentaria. Es urgente que la UE controle el suministro de los fertilizantes y un gasóleo profesional para el campo con precios regulados para que no influyan en nuestra capacidad de producir alimentos.
  • COAG sostiene que si se aplicó el tope al gas se haga también con el gasóleo.
  • COAG abunda en que nuestras producciones de cereal son imprescindibles para abastecer las necesidades del país, que son 37 millones de toneladas. Si los agricultores españoles producimos entre 25 y 28 millones, se deben valorar como se merecen por los fabricantes de pienso, de las harineras y del Gobierno.
  • COAG exige que se pongan todas las herramientas necesarias para que se cumpla la Ley de la Cadena Alimentaria.
Importancia del sector cerealista

Por último, COAG recuerda que la actividad cerealística genera empleo, fija producción y gestiona el territorio; si la dejamos caer, todo esto fracasa. Los pueblos se vacían, el campo se abandona y los incendios campan sin freno.