COAG CASTILLA Y LEÓN teme que la precariedad de los operarios que contrata la Consejería para las campañas termine con la prestigiosa sanidad de nuestra ganadería | post

COAG CASTILLA Y LEÓN teme que la precariedad de los operarios que contrata la Consejería para las campañas termine con la prestigiosa sanidad de nuestra ganadería

La Consejería de Agricultura contrata a empresas privadas que, al imponer condiciones laborales muy deficientes a sus trabajadores, podrían incidir negativamente en los resultados sanitarios de la cabaña de Castilla y León. Salarios muy bajos, inexperiencia, muchas horas de trabajo, cursos de formación muy cortos, excesiva rotación, etcétera, conforman un panorama poco idóneo para realizar inspecciones sanitarias eficientes.

17 12 2020

VALLADOLID 17 DE DICIEMBRE DE 2020. El excelente estado sanitario de la cabaña ganadera de Castilla y Leon, que provoca la envidia de las comunidades autónomas españolas, que supone un apreciado aval para la exportación cárnica y que reporta cifras de prevalencia bajísimas, incluso goza de territorios indemnes, podría resentirse debido a la precariedad laboral que exhiben las empresas contratadas por la Consejería de Agricultura para realizar las campañas de saneamiento.

 Los ganaderos temen que el prestigio de nuestra saneada cabaña ganadera regional, que en tuberculosis y brucelosis presenta sobresalientes registros, se vaya al traste. Y COAG CASTILLA Y LEON exige que los responsables de la situación que se está creando, o sea, la Consejería de Agricultura, tomen medidas urgentes porque la región se juega una factura de 1.350 millones de euros que es lo producen cada año los sectores de vacuno y ovino-caprino y que podría verse afectada por esta cuestión.

 El problema surge de las condiciones laborales que imponen a sus operarios las empresas que se quedan con las contratas para hacer las inspecciones sanitarias. La principal es Eulen. Según ha llegado a saber COAG CASTILLA Y LEÓN los trabajadores reciben sueldos muy bajos, trabajan incluso los sábados, cuando además no están abiertos los servicios veterinarios y si se produce algún problema no hay capacidad de reacción; los cursos de formación son cortos, generalmente unos 10 días, los trabajadores no tienen experiencia y, según algunos ganaderos, podría haber dudas sobre si están perfectamente homologados los títulos de algunos de estos veterinarios contratados en el extranjero.

 Ahora, en las empresas que ganan los concursos hay una rotación laboral muy frecuente, mientras que hace unos años, los veterinarios estaban lustros con la esperanza de poder entrar luego en los servicios de la Consejería y ello les procuraba una experiencia incuestionable. 

La alarma con este nuevo sistema ha saltado en una granja de mediana dimensión en la que, en solo tres días, han venido dos equipos diferentes de profesionales para hacer los controles, encargándose cada uno de dichos equipos del cincuenta por ciento de los animales de la explotación.  Pues bien, en la segunda inspección se han producido un alto número de positivos y en la primera ninguno. Al parecer, según ganaderos y veterinarios, estadísticamente sería imposible que eso sucediera. Además, los positivos se producen en el equipo que estaba formado por los profesionales más inexpertos. 

Por otra parte, en 2019 se ha producido un nuevo descenso de la prevalencia de tuberculosis bovina en Castilla y León. El número de explotaciones positivas sobre el total se ha cifrado en un 1.41%, esto supone que la prevalencia ha descendido en un 1,55%.

Respecto de la brucelosis bovina, la UE ha declarado oficialmente libres las provincias de Burgos, Soria, Valladolid, Zamora y León; se está tramitando la declaración de Salamanca y durante 2020 se han estudiado las provincias de Segovia y Ávila.