Ceres y COAG denuncian que la desescalada no tiene en cuenta la perspectiva de género | post

Ceres y COAG denuncian que la desescalada no tiene en cuenta la perspectiva de género

Consideran insuficientes las medidas de conciliación publicadas por la Junta. El COVID-19 ha puesto de manifiesto que seremos las mujeres quienes sufriremos la peor parte de las consecuencias laborales negativas

07 05 2020

Valladolid, 7 de mayo de 2020.- Una vez más la crisis del coronavirus se ceba con las mujeres. El plan de diseño diseñado por el Gobierno y ejecutar por las Comunidades Autónomas no tiene en cuenta la perspectiva de género, dejar un lado el papel social que injustamente se nos atribuye a las mujeres: el cuidado y responsabilidad de menores y de personas dependientes, situación que en el medio rural es notablemente más acentuada.

 

Con los colegios y centros de día cerrados y sin otras opciones alternativas, las mujeres debemos optar por quedarnos al cuidado de nuestros seres queridos, evitando que estos queden desamparados, o ir a trabajar, por lo que la decisión es evidente. Se puede crear así el caldo de cultivo perfecto que propicie que las mujeres perderán nuestro trabajo.

 

Hoy jueves 7 de mayo la Junta de Castilla y León ha publicado en el BOCyL las subvenciones destinadas a la conciliación de la vida personal, familiar y laboral en Castilla y León, medidas de conciliación donde hace un pequeño guiño a las reducciones de jornadas laborales y de excedencias para cuidado por COVID-19, con unas condiciones que no se adecuan a la problemática real porque solamente afrontan parte de las circunstancias derivadas de las múltiples casuísticas que ya estamos padeciendo y vamos a seguir sufriendo, y porque el presupuesto es muy  limitado y presumiblemente va a dejar fuera a muchas mujeres potencialmente beneficiarias.

 

La solución para hacer frente a esta problemática pasa por la implicación de todas las administraciones, desde el Gobierno Central, hasta la Junta de Castilla y León y las Diputaciones Provinciales, así como desde las entidades locales como los propios Ayuntamientos, y siempre intentando no mermar la capacidad económica de las familias que ya en muchos casos se encuentran en situación de precariedad, sobre todo en familias con una sola persona adulta a la cabeza.

 

Para ello, desde CERES-Castilla y León se ponen encima de la mesa las siguientes propuestas:

 

  • Incentivar a aquellas empresas que prolonguen y/o promuevan el teletrabajo.

 

  • Teniendo en cuenta que ya hay muchas mujeres que tienen la jornada laboral reducida por motivos de conciliación previa al COVID-19, se propone hacer una apuesta seria por la excedencia coyuntural laboral, sin limitación de tiempo, ya que no se sabe en qué condiciones ni cuando se procederá a la apertura de centros escolares y de centros de día, y con una cuantía económica que permita compensarles la disminución de los ingresos salariales que vienen percibiendo en cada caso.

Conviene recordar que ya hay experiencia positiva en este sentido, por ejemplo de compensación económica a las excedencias por cuidados a menores por parte de algunas administraciones, hace unos años y que fueron suprimidas como consecuencia de la crisis económica a partir de 2008.

 

  • Flexibilizar y favorecer la contratación de personas cuidadoras a través de bolsas de empleo gestionadas y subvencionadas en parte por las administraciones locales, que permitan el desarrollo de la vida laboral de la mujer trabajadora y además incentive la creación de puestos de trabajo.

 

Desde CERES-Castilla y León y COAG hacemos un llamamiento a las distintas administraciones, y muy en especial a las entidades locales y autonómicas por ser las más limitadas a las administradas y quienes mejor específicamente su situación, para que la gestión de la desescalada se haga con sesgo de género, teniendo en cuenta que las diferentes problemáticas de la conciliación de la vida laboral y familiar, ya de por sí realmente difíciles de manejar en situaciones normales, en estos tiempos notablemente más complejos que nos ha tocado vivir como consecuencia de la crisis sanitaria, pueden convertirse en el yugo que termine con la independencia económica de muchas mujeres y un aumento de la precarización de la situación de las mismas.