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¿Es el sector agrario un sector estratégico?

Por Aurelio Pérez Sánchez. Coordinador de COAG CASTILLA Y LEÓN

23 09 2020

El sector agrario ha vivido permanentemente en el olvido como consecuencia de la ceguera mediática de la clase política, que no ha sabido o no ha querido ver el rol que desempeña la agricultura y la ganadería en todos los rostros del vasto contexto social.

 

En 1997 comienza la burbuja inmobiliaria que no para de agigantarse hasta 2007, cuando  el  precio de las viviendas alcanza el pico más alto. La burbuja estalla en 2008 y origina una crisis sin precedentes y un daño económico que todavía hoy no hemos terminado de superar. El “derrumbe de los edificios en la grandes ciudades” hizo que el conjunto de la sociedad se diera cuenta de que existía el campo.

 

Y como la vida se repite, el año 2020 nos trae otra crisis, en este caso, sanitaria. Ambas tienen un denominador común: devienen en una crisis económica en la que es el sector agrario el que toma las riendas de la recuperación. En la primera de estas recesiones, nuestro sector se erigió en el principal motor de la economía, liderando las exportaciones. En la segunda, asumimos la enorme responsabilidad de garantizar el suministro de alimentos en cantidad y calidad suficientes a precios razonables. Muchos dijeron entonces que, de no haber sido por nosotros, el confinamiento hubiera sido más severo.

 

Recibimos todos los parabienes de la sociedad y los halagos de las instituciones y la clase política. Nos consideraron un sector esencial, estratégico y necesario, con un compromiso claro y rotundo de que al final del confinamiento tendríamos el reconocimiento merecido.

 

Sin embargo, ya no sabemos qué piensa el presidente de la Junta de Castilla y Leon sobre este sector, ¿qué queda de su compromiso con la agricultura y la ganadería una vez terminado el confinamiento?, ¿qué medidas va a implantar a favor de los agricultores y ganaderos y del medio rural ?  A día de hoy, los ciudadanos, entre los que están los agricultores y ganaderos, sufrimos las consecuencias de una carencia desmesurada de servicios básicos. Y como muestra está el lamentable funcionamiento de los servicios de atención primaria.

 

A día de hoy, solo tenemos claro que en cualquier momento puede ser embestido el estado de bienestar y el modelo político sobre el que se fundamenta.

 

La producción agraria ha garantizado la alimentación que la sociedad necesitó durante el confinamiento. Y con la misma fuerza no parará un instante para garantizar la alimentación del futuro. Pueden estar tranquilos los ciudadanos en este sentido al menos: si hubiera nuevas crisis, seguiríamos estando ahí. Pero hay que tomar medidas, medidas que no permitan la especulación y el enriquecimiento ilícito de los intermediarios que en estas crisis ha duplicado los precios.

 

No es de recibo que un lechazo se vendiera en las granjas a 25 € y tras salir de ésta el precio se disparara hasta los 50 €. Lo mismo ha pasado con los cochinillos, cereales, carne de vacuno, leche, patatas, etcétera. El sector agrario ha hecho un esfuerzo por llevar al mercado productos a un precio razonable, sin embargo, una pequeña minoría no ha tenido reparos en practicar una especulación consentida y en algunos casos financiada por la propia administración.

 

Por todo ello, ¿para cuándo un acuerdo de Comunidad que reconozca al sector agrario como estratégico y esencial para garantizar una alimentación que responda a las demandas de la sociedad?